El sutil arte de desaparecer:
Abre caminos, finge nuevas apariciones, desata tristezas carcomidas y produce ricos olores de chocolate ¡ah! y te hace estornudar como la pimienta.
Un día desapareciste y mis pies se derritieron esperando tu acto, pasaron días y yo sobre el hormiguero.
Otro día apareciste y me reglaste un cuero, fui tan feliz creyendo que eran zapatos. Como si nada te fuiste.
Una tercera vez llegaste, el sol hacía sombra en tu rostro, venías con un traje hecho con hojas de arbusto... ¡Qué elegancia! ¡qué fineza! pensé y así, casi sin hacer ruido, lo volviste a hacer, esta vez frente a mis ojos.
Yo con ganas de no extrañarte y tu con ganas de no verme. Por fin estamos de acuerdo, al menos hay un NO de distancia entre nosotros.
Te admiro, dominas un arte.
laroroqui.
